La historia de las elecciones en Mar del Plata desde 1983

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unnamedEl domingo próximo, 11.683 días, o si se quiere, casi 32 años después de haber sido elegido Angel Roig como primer intendente de la nueva etapa democrática, el 30 de octubre de 1983, 558.860 personas en el partido de General Pueyrredón´estarán en condiciones de elegir jefe comunal por novena vez, entre cinco candidatos. Un análisis de todas las elecciones, en este informe especial Continúa leyendo La historia de las elecciones en Mar del Plata desde 1983

El misil inglés que acabó con la vida de tres marplatenses en Malvinas

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3 DE JUNIO

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Un foto tomada días antes del trágico 3 de junio. En círculos, de izquiera a derecha, las cuatro víctimas de aquel ataque: el soldado Jorge Llamas, el teniente Alfredo Dachary, el sargento Pascual Blanco y el soldado Oscar Diarte.

La historia de Mariano que Mateyko no conocía

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Aquel domingo 10 de enero de 1993, Mar del Plata vivía una jornada espléndida. La temperatura llegaba a los 26 grados, el mar estaba “planchado” y las playas, en el “pico” de la temporada tanto o más pobladas que las del último fin de semana largo de Carnaval.

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Jorge Fernández Díaz, “El Puñal”, Nisman y los servicios de inteligencia

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 Mientras se venden miles de ejemplares del libro, “El Puñal”, donde el desmadre de los servicios de inteligencia sirven de telón para un impecable thriller romántico, la muerte del fiscal Nisman saca a la luz también las internas y las acciones de esos personajes en muchos casos siniestros. Jorge Fernández Díaz, escritor y periodista, está sorprendido. 

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El robo al Bancio Río, un truco de magia develado por Rodolfo Palacios

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Rodolfo Palacios, periodista y escritor marplatense, pertenece a esa “raza” de

colegas que no se detienen hasta no lograr el objetivo. El de él era conocer

detalladamente cada uno de los preparativos y la forma en que se cometió el

cinematográfico robo al Banco Río de Acassuso, el 13 de enero de 2006. Y lo logró

y lo plasmó en “Sin armas ni rencores. El robo al Banco Río contado por sus

autores”, su nuevo y reciente libro editado por Planeta. 

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“No todos somos igual de responsables ante el cambio climático”

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“El cambio climático es responsabilidad humana, pero eso no quiere decir que todos seamos igual de responsables”, aseguró Martín de Ambrosio, autor del libro “Todo lo que necesitas saber sobre el cambio climático”.

Martín de Ambrosio está convencido de que “muchas veces nos olvidamos cuánto dependemos de los ritmos y los ciclos de la naturaleza, y que un mínimo cambio nos puede liquidar”

Periodista y científico, autor del libro “Todo lo que necesitás saber sobre el cambio climático” (Editorial Paidós), De Ambrosio, quien es miembro de la Red Argentina de Periodismo Científico explicó que el cambio climático “lo que genera es una mayor cantidad de los llamados eventos extremos, como sequías, inundaciones, olas de calor, entre otras. Entonces sí, conviene no sólo acostumbrarse sino prever lo que vendrá en la medida de lo posible”.

En otro aspecto, sobre las medidas a adoptarse por parte de las potencias para intentar transformar este panorama reseñó que “se viene diciendo que empieza a allanarse el camino con la cumbre de Lima este fin de año para que a fines de 2015, en la cumbre de París, sí los países se pongan de acuerdo y firmen y cumplan un acuerdo general de reducción de emisiones”.

-¿Por qué te decidiste a escribir este libro?

-Yo había trabajado durante muchos años en el tema de las cumbres de la ONU para el cambio climático, llamadas COP, desde Buenos Aires, para un diario en que era staff. En 2010 tuve la suerte gracias a la beca CCMP ver la cumbre de Cancún desde adentro. Y eso cambió y amplió bastante mi perspectiva al respecto.

-El libro ofrece una ágil lectura, con recuadros pero especialmente con la cronología.¿Por qué elegiste este formato?

-El formato viene dado por la colección de la editorial Paidós a la que pertenece, y que ya también tiene obras de los colegas Matías Tombolini, Federico Kukso y Santiago Farrell, entre otros.

-Cada vez más tecnología en el mundo y más olvidada la naturaleza, señalas.

-Sí, en nuestra isla de las ciudades, muchas veces nos olvidamos cuánto dependemos de los ritmos y los ciclos de la naturaleza. Y que un mínimo cambio nos puede liquidar.

-Vivimos, se lee en los diarios, una de las  primaveras más calurosas de la historia. ¿Nos tendremos que ir acostumbrando a estos records climáticos año a año?

-En particular, una ola de calor puede ser producto del azar o de una stuación particular, local. Lo que sí afirman los científicos desde hace años es que el cambio climático lo que genera es una mayor cantidad de los llamados eventos extremos, como sequías, inundaciones, olas de calor, entre otras. Entonces sí, conviene no sólo acostumbrarse sino prever lo que vendrá en la medida de lo posible para mitigar las consecuencias.

-En lo personal confías en el diálogo entre las potencias mundiales como para revertir este panorama?

-No sé si es exceso de optimismo en algunas fuentes, pero se viene diciendo que empieza a allanarse el camino con la cumbre de Lima este fin de año para que a fines de 2015, en la cumbre de París, sí los países se pongan de acuerdo y firmen y cumplan un acuerdo general de reducción de emisiones. La clave viene por el lado de que los principales emisores hoy, China y Estados Unidos, se han convencido del problema y ya tienen conversaciones bilaterales para lograrlo. Europa ya está bastante convencida desde hace rato.

-Los chicos van tomando conciencia del cuidado del medio ambiente. Sin embargo, aún falta mucho no?

-Sí, sin dudas, pero creo que quizás llevar todas las soluciones de un problema tan macro a la esfera de culpas y responsabilidades individuales quizás sea un exceso.

-La nuestra es una ciudad marítima. Mucho se habla sobre el crecimiento del nivel de los mares. ¿Qué se puede señalar científicamente al respecto?

-Quienes estudian el tema dicen que es algo que se viene. Resta saber cuándo, cuánto subirá aproximadamente, como para tener las herramientas para evitar las peores consecuencias.

-Comentas en el libro que esto incluso impactará hasta en el mercado inmobiliario…

-¡Y también en el ámbito de los seguros!

“Afecta a todos los ciclos de la naturaleza”

-Los cambios ya se visualizan en hechos cotidianos. En Mar del Plata, por ejemplo, las golondrinas llegan cada vez más tarde.

-Hay infinidad de ejemplos. El libro lo empecé a terminar en diciembre d 2013 en la peor ola de calor en Buenos Aires en más de un siglo y ahora estamos viviendo una primavera muy singular. Afecta a todos los ciclos de la naturaleza y a los seres vivos por ende.

-Hay una frase en el libro que conmueve: de continuar la tendencia, hacia el final del siglo habrá cambiado buena parte de  la geografía del mundo…

-Algunos escenarios incluso hablan de un aumento de 6° promedio. Si llega a ser así, cambiará todo profundamente.

-La deforestación parece imparable. ¿Cuánto nos dio y cuanto nos sacó la soja?. ¿Cómo cierra la ecuación?

-Claro, depende de cómo se haga esa ecuación y qué se incluya en cada uno de los términos de la misma. Hay gente que ha medido lo que se llaman “servicios ambientales” que brinda un ecosistema no rentable en los términos económicos clásicos. O también el agua que se exporta con cada producto.

-Es llamativo, y para muchos desconocidos, el dato de las vacas y las emisiones de metano. 1500 millones de vacas en el mundo producen el 40% de las emisiones de metano. ¿Esto por qué sucede?

-En realidad el metano es un residuo del proceso digestivo de muchos rumiantes, como es la vaca. Para hablar en criollo, es a través de los pedos.

-No llegaremos a “sufrir” lo que sucede en Pekín, que en el año 2000 prohibirían los asados al aire libre…

-Supongo que no.

-¿Qué hacemos con el transporte?. Cada vez hay más autos en las ciudades y consignás que el auto eléctrico tampoco sería la solución…

-Puede serlo, pero para eso hay que cambiar buena parte de la matriz energética. El problema con la eliminación del automóvil para individuos pasa por las dificultades económicas que acarrea; sin ir más lejos, en Argentina cada vez que se contrae el mercado automotriz hay problemas para buena parte de la economía.

-Te cito textualmente: la tierra está en presencia de la sexta masiva extinción de especies, la primera con un responsable con nombre y apellido: homo sapiens. El 30 por ciento de los 9 millones de especies que viven en la tierra en estos momentos podrían desaparecer en el breve plazo. ¿No tomamos conciencia o nos hacemos los distraídos?

-Tiene que ver con una estructura, diría, del cerebro humano, que puede tener certeza y hasta aterrorizarse de un temor inmediato, que tiene que ver con amenazas vitales, pero las que están intermediadas, las que no son inminentes y en las que interviene el razonamiento son más dificultosas de asir. Por ejemplo, para salir del tema (o no), la gente le tiene miedo a las arañas o a las víboras, pero no a los autos, cuando los últimos son los que causan muertes y mutilaciones a granel.

-Cuántas muertes por año se producen por el cambio climático?

-Según la Organización Mundial de la Salud. se calcula que ya se producen 140 mil muertes cada año por el cambio climático.

-¿Individualmente tenemos chances de hacer algo para que esto cambie?

-Me pregunto en algún capítulo incluso por la propia validez de preguntarse eso ante un problema que es macro, sistémico. Es decir, el cambio climático es responsabilidad humana, pero eso no quiere decir que todos seamos igual de responsables.

Mario Bunge, a los 95 años: “A la mayoría de los argentinos el país les importa un pito”

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“A la mayor parte de los argentinos el país les importa un pito. No están dispuestos a hacer nada por el país. No han sido educados para eso. Han recibido una educación que los ha hecho egoistas”, asegura.

Critica al psicoanálisis, se apasiona hablando de educación y se queja porque los argentinos “no están dispuestos a hacer nada por el país”. Tiene 95 años, y una memoria prodigiosa. Admite que este gobierno fue el que más apoyo le dio a las ciencia y a la investigación y levanta la voz para puntualizar que “el cientificismo, que antes era una buena palabra, se ha convertido en un insulto”.
Pide un cortado, y con lucidez, y autoridad, concede una entrevista de casi una hora  mientras en el Hospital Privado de Comunidad lo esperan ansiosos para escuchar su conferencia sobre la “Defensa del Cientificismo”.

Mario Bunge, pensador argentino radicado en Canadá, es internacionalmente reconocido como uno de los filósofos más importantes de la actualidad. Doctor en ciencias fisicomatemáticas, posee diecinueve doctorados honoris causa y cinco profesorados honorarios.

Bunge es filósofo, científico, físico, profesor, ensayista, epistemólogo y humanista, destacado defensor del realismo científico y de la filosofía exacta y autor de “La ciencia, su método y su filosofía” (1960), “La investigación científica” (1969), “Tratado de filosofía I” (1974) y “Epistemología” (2002).


“El capitalismo está sobreviviendo, a duras penas, gracias a subsidios pagados por los contribuyentes. Eso del mercado de la libre empresa es un mito. Si fueran libres tendrían que dejar que se hundieran las empresas que han fallado”, asegura.

“Los chicos -dice en otro tramo de la entrevista -no tienen tiempo de pensar por su cuenta. Viven con el teléfono en la mano esperando el próximo estímulo. Estan reaccionando ante estímulos. El docente nada puede hacer si el chico entra a la clase munido de esos aparatos”.

-Una nueva visita a la Argentina, y cada vez que uno regresa al país hay algo que le llama la atención. ¿Qué fue lo que le sorprendió en esta oportunidad?
-Me sorprendió que la gente se toma todo con mucha calma. No hay manifestaciones de indignados, como hubo en Europa hace dos años, y la gente parece resignada. Por lo visto no hay partidos ni líderes que atraigan a la gente, ni que propongan soluciones concretas.

-No se lo ve optimista…
-No soy optimista ni pesimita. Hay países que estan peores. La única novedad para mi fue la noticia de que en educación estamos en el fondo del tarro. En primaria y secundaria. Yo creí que se había repuesto Argentina del desastre peronista, pero no. Los chicos no entienden los textos y entonces hay que preguntarse: ¿los chicos son tontos?. Me parece que eso es difícil. Quizás los textos están escritos en difícil, en posmoderno. Eso es posible.

“Pendientes del mensaje en el teléfono”

-Lo que si es cierto es que los chicos, según los docentes, participan poco en las clases.
-Exacto. Estan aislados, pendientes del próximo texto que les manden por el teléfono. Hace un rato me contaba el doctor Esteban Dottavio que el promedio de mensajes que recibe o manda un chico, por día, llega a 150. Sorprende.

-Las nuevas tecnologías, sin embargo, deberían servir para mejorar la educación…
-Yo nunca creí en eso. Que informen, si. Que facilitan la información seguro, pero no en el mensaje. El mensaje tiene que ser activo, y estos chicos estan a la merced del próximo mensaje de texto. Algo pasivo. No tienen tiempo de pensar por su cuenta. Viven con el teléfono en la mano esperando el próximo estímulo. Estan reaccionando ante estímulos. El docente nada puede hacer si el chico entra a la clase munido de esos aparatos. No todos los docentes tienen el coraje de prohibir el ingreso a clase munidos de esos aparatos. Tendría que prohibirse.

-Acaba de presentar su libro autobiográfico “Memorias entre dos mundos”. Usted había señalado en reiteradas oportunidades que no quería hacerlo, y finalmente salió de un tirón…
-Salió de un tirón, es cierto. En menos de un año lo terminé, lo cual me sorprendió mucho. Pero la memoria es eso, un recuerdo suscita otro. Me he acordado de acontecimientos que yo creía completamente enterrados. Ahora lo estoy escribiendo en inglés, incluyendo otros temas.

-Saca un libro y todo el mundo dice que se aproxima la muerte del papel, de los libros, de los diarios.¿Usted que opina?
-Muchos editores de diarios dicen que el papel tiene fecha de desaparición. Hace seis años visité La Vanguardia de Barcelona y ya se hablaba de esto. De todas maneras, ya hay mucha gente que lee los diarios en la pantalla. Y pasa en todo el mundo. Internet es utilísimo sin duda alguna. Yo tengo contacto con gente de todo el mundo, y esto me evita tener que escribir sobres, comprar estampillas e ir al correo por ejemplo. Es muy cómodo. El otro dìa le hice una pregunta técnica a un compañero mío sobre sistemática biológica y al día siguiente tenía sus respuestas. Eso es utilísimo. Pero cuidado, hay que saber que es lo que interesa y no dejarse distraer. Yo me dejé distraer mientras escribía el capítulo tres o cuatro de mi autobiografía. Necesité recurrir a internet para averiguar las fechas de nacimiento y muerte de un profesor mío. Y ahí me enteré del llamado efecto Aharonov-Bohm, lo cual como soy físico suscitó mi curiosidad. Entonces leí y constaté que estaba mal, que no hay tal efecto.  En consecuencia escribí un paper y di unas conferencias en instituciones científicos y el artículo está por salir. Eso me distrajo, pero en definitiva fue una distracción agradable que me hizo volver a la física por algunas horas.

“Hay miedo a las ideas nuevas”

-Usted ha insistido en señalar, en varias oportunidades, que había sido boicoteado por sus colegas filósofos en la Argentina. ¿A qué lo atribuye?
-Muchos se creían rivales mìos a pesar de no haber estudiado ciencias ni haber publicado jamás algún artículo en filosofía de las ciencias. Muy arrogantes. Además hay miedo a las ideas nuevas. La mayor parte de los docentes se limitan a transmitir conocimientos, no son investigadores. Por ejemplo, acá casi todos los filósofos enseñan historia de la filosofía, aún cuando enseñen materias que en realidad son sistemáticas. Habitualmente estudian y exigen a los alumnos que sepan de autores. Qué respondió fulano a lo que dijo mengano,  en lugar de ocuparse de problemas filsóficos tales como qué es el vida, qué es la justicia, qué es la mente…Esos son problemas auténticamente filosóficos. Quién lo dijo es interesante pero no avanza el conocimiento. El conocimiento avanza abordando problemas importantes.

-El domingo (por hoy), usted estará disertando en un congreso de ciencia y tecnología ante centenares de estudiantes. ¿Considera que hay un buen semillero en este contexto?
-Están dadas las condiciones como nunca. Buenas condiciones para estudiar ciencia pero hay también una gran resistencia a la ciencia, porque se ha difundido la idea de que es maléfica, que no es benéfica. Se confunde la ciencia con la técnica y se cree que todos los tecnólogos se ocupan de diseñar armas, venenos, municiones, cuando solamente los que hacen tecnología militar se encargan de eso. Esa falsa idea vino esta vez no de la derecha sino de la izquierda, en particular de los movimientos estudiantiles de los años 60 en Berkley y en París, donde lanzaron esos infundios. Y fueron apoyados por pseudo marxistas y marxistas auténticos que no entienden la diferencia entre ciencia, que es la búsqueda de la verdad, y técnica, que es el diseño de artefactos, buenos o malos. Ha habido un movimiento anticientificista, sobre todo en Argentina. El cientificismo, que antes era una buena palabra, se ha convertido en un insulto. Se ha difundido mucho un librito de Oscar Varsavsky que es de lectura obligatoria en muchos cursos de la Universidad de Buenos Aires, incluso en cursos de ingreso. Les arruinan el cerebro desde el arranque, los predisponen contra la búsqueda de la verdad. Les dicen que la verdad no existe, que la ciencia está al servicio de los monopolios y una cantidad de estupideces más. Estupideces muy dañinas que alejan. Las únicas que no se dejan engañar hoy en día son las chicas que están enrolándose en carreras científicas en número creciente. Y en muchas facultades ya hay mayoría de mujeres.

-El poder de las mujeres…
-Es notable. Pero el movimiento feminista las hace desistir. El movimiento feminita es muy oscurantista. Debo aclarar: hay dos clases de movimientos feminista. El político, es que se hace en las calles, en las oficinas, en los talleres, por los derechos de la mujer, la paridad de salarios, eso es magnífico. Pero después estás las feministas profesionales, las académicas que no hacen más que escribir y hablar. Nunca han hecho nada por la mujer y sostienen que la ciencia es un arma de predominio masculino. Según una tal Sandra Hardy, las Leyes de Newton son un manual de estupro…Una imbécil. Esa imbécil no ha comprendido las Leyes de Newton, pero es muy leída y muy citada.

“El macaneo del psicoanálisis”

-El psicoanálisis evidentemente tampoco está entre sus preferencias…
-Es muy provechoso y no beneficia a nadie, salvo a los psicoanalistas. En los paises avanzados el psicoanálisis se enseña con una curiosidad histórica. Es una fase que ya pasó hace tiempo. Hace medio siglo que el psicoanálisis ha sido abandonado en Estados Unidos, incluso en Inglaterra. Pero sigue en París, Barcelona y Buenos Aires. Son los tres últimos fortines de este macaneo.

-En otro aspecto, debe admitir que este gobierno le ha dado un fuerte apoyo a la ciencia, a la investigación
-Si. Es el primero, el único.

-¿Quién diría que usted iba a reconocer una acción de un gobierno peronista?
-Yo no creo que esto tenga nada que ver con el peronismo. El peronismo ha cambiado mucho. Yo puedo discutir, y discuto, con kirchnerianos, cosa que no podría hacer con peronistas. Este gobierno es el primero en el país, desde Sarmiento le diría, positivo para las ciencias. Pero desgraciadamente no alcanza con eso. Hace falta que los científicos ganen salarios adecuados, y en este momento el poder adquisitivo de la moneda està descendiendo vertiginosamente lo cual obliga a muchos a distraerse de la investigación para hacer trabajitos laterales. Hay que reconocer eso de este gobierno. Como hay que reconocer que Perón defendió a la industria, defendió al país adoptando la tercera posición, asi como hay que decir que Carlos Menem destruyó y entregó el país. Para mi Menem no fue un peronista fiel ya que traicionó. Las pocas cosas buenas que hizo Perón fueron destruídas por Menem.

-Usted en distintos escritos, propuso una democracia distinta. El capitalismo, hoy, y uso palabras suyas, es injustificable…
-Sin dudas. En los últimos 50 años se ha duplicado la productividad de todas las industrias gracias a los adelantos técnicos, y sin embargo, los salarios, medidos en dólares, han quedado iguales. O sea, se han enriquecido los ricos y los pobres han quedado igual que antes o peor. Porque se han deterioriado mucho los servicios sociales, la atención sanitaria, el transporte, la educación, en casi todas partes del mundo salvo en los países escandinavos, en Alemania y en Holanda. Las grandes empresas no han podido sostenerse sin subvenciones del Estado. ¿Y quién paga las subvenciones?. El contribuyente. El capitalismo está sobreviviendo, a duras penas, gracias a subsidios pagados por los contribuyentes. Eso del mercado de la libre empresa es un mito. Si fueran libres tendrían que dejar que se hundieran las empresas que han fallado. Fíjese que la empresa más grande del mundo, hasta hace algunos años, era la General Motors. Era la que empleaba más gente. Ya hace veinte años me enteré de que no era lucrativa excepto para la producción de materiales de guerra. Cuando General Motors vendía un Chevrolet a 15 mil dólares, ganaba 500 dólares. En cambio, le daban mucho provecho los tanques y los autos blindados. La única industria que sigue florenciendo es la del armamento.

Presidencialismo y reformas

-¿Y en este sentido que opina usted del presidencialismo?
-No me gusta para nada. Es antidemocrático. Es una dictadura. Los Padres de la Patria tuvieron la mala idea de copiar a los Estados Unidos en lugar de copiar el parlamentarismo inglés, mucho más democrático. Todavía, afortunadamente, hay países donde es fuerte el parlamentarismo, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña. El presidencialismo fue adoptado por todos los paises latinoamericanos y africanos, y facilitaron la conversión de esos gobiernos, en dictatoriales. El presidente y sus acólitos hacen lo que quieren. En Canadá, cuando la popularidad del Gobierno cae, está obligado a llamar a elecciones. Además, los ministros son llamados a dar cuenta de sus actos y tienen que justificar su trabajo. Pero hecha la ley hecha la trampa: el gobierno canadiense actual para evitar eso pone en receso al Parlamento durante mucho tiempo. Entonces hacen lo que quieren, meten la mula, como suelen meterla los conservadores, mientras no hay Parlamento.

-Volvamos al tema educativo. En su libro, “Provocaciones”, remarca que hace falta una tercera reforma universitaria, complementarias de las de 1918 y 1955…
-La reforma del 18 fue puramente política. Consistió, no en mejorar el contenido de la enseñanza, sino en darle poder a los delegados estudiantiles, incorporandolos a los consejos directivos de las facultades. Muchas veces, esos delegados estudiantiles fueron instrumentos de malos profesores. Hay un caso que no me canso de repetir. Un año después de la reforma, en el año 19, se concursó la cátedra de fisiología en la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. El jurado estuvo compuesto por diez personas, para que allí pudieran ingresar dos delegados estudiantiles. Se hizo la votación y resultó empate: cinco a favor de Bernardo Houssay y cinco en contra. Los delegados reformistas votaron en contra de Houssay, que era el único de los candidatos que tenía antecedentes. Afortunadamente el decano sí sabía quien era Houssay y desempató. Gracias a eso. Si hubiese sido por los estudiantes no lo era. A mi me pasó algo parecido cuando gané el concurso de filosofía en la facultad de Filosofía de la UBA. En el 57, el centro de estudiantes me boicoteó. Querían que permaneciera el profesor peronista que no solamente no sabía nada de ciencia, sino que daba un seminario sobre demonografía. Imagínese, algo oscurantista. Eso apoyaban los llamados reformistas. En cambio, los delegados estudiantiles, también reformistas, de la facultad de Ciencias supieron distinguir a los investigadores de los macaneadores que había puesto el peronismo. Hay mucho para hacer todavía en el ámbito universitario.

-Usted critica a las facultades latinoamericanas que se convierten en fábricas de diplomas y en varios libros marca diferencias sustanciales con otras casas de estudios del mundo.
-Es que hay una enorme diferencia. Las universidades italianas son muy malas, pero las alemanas, británicas, rusas, o norteamericanas son destacadas ya que a todos los profesores se les exige que tengan un doctorado y publicaciones de circulación internacional. En nuestras universidades, un gran porcentaje de profesores no tienen doctorados ni han publicado en revistas de nivel internacional.

-¿Si tuviese que elegir un hecho, un acontecimiento, un momento especial de la Argentina a lo largo de sus 95 años de vida, con cual se quedaría?
-Pregunta interesante. Pese a todos sus errores, la llamada Libertadora hizo buenas cosas. Después la elección de Raúl Alfonsín en 1983. Otro momento fue el de la recuperación de las fábricas abandonadas, por sus obreros, en la época de De la Rúa, que fue el presidente más estúpido que tuvo la República, además de haber hecho matar gente, de reprimir gente.

-Para cerrar, su mensaje a los jóvenes que quieren estudiar ciencias.
-Que sepa que va a estudiar ciencias, haciendo sacrificios, que es una carrera difícil, larga, y que se gana mucho menos dinero que en otras. Es cuestión de curiosidad, empeño, y tesón, pero no le voy a decir que estudie ciencias porque es conveniente para el país, porque a la mayor parte de los argentinos el país les importa un pito. No están dispuestos a hacer nada por el país. No han sido educados para eso. Han recibido una educación que los ha hecho egoistas.

“Temo por la vida del Papa”

-¿Cómo recibió la designación del cardenal  Bergoglio como Papa?
-Al principio me pareció que lo habían elegido por venir de una iglesia muy conservadora, una de las más conservadoras del planeta, como es la Argentina, pero después fui leyendo las actitudes que tomaba el Papa y todas ellas me parecían buenas. No me refiero a las reformas dentro de la Iglesia, porque no siendo yo católico, no tengo derecho a meterme en casa ajena. El nuevo Papa, en cuanto Obama habló de bombardear Siria les dijo no, es injusto, porque las víctimas serían casi todas civiles. Empecé a aplaudir al Papa. Le escribí a nu primo mío que está en la curia romana, que es presbítero, diciéndole que temía por la vida del Papa. Que yo temía que lo matara la CIA o la mafia calabresa, porque el Papa prometió sanear las finanzas del Vaticano, donde el banco Ambrosiano está muy comprometido con las mafias. Espero que no le pase nada. Que se cuide. Me pareció un grave error que fuera a Albania.

“Para el peronismo el aumento de la calidad de vida fue un símbolo de la justicia social”

NataliaMilanesio-669x272 Natalia Milanesio, autora del libro “Cuando los trabajadores salieron de compras”, dijo que para el peronismo, durante su primer gobierno, “el aumento de la calidad de vida, profundamente ligada al aumento del consumo, fue un símbolo de la justicia social, de la restauración del derecho a una vida digna de los trabajadores”.

Entre 1946 y 1955, el peronismo clásico fue el escenario de un cambio sin precedentes en el país: como consecuencia del incremento del salario real y del desarrollo de la industria, amplios sectores de la población comenzaron a participar en espacios y prácticas de consumo que muy raramente habían disfrutado antes. Los trabajadores colmaron grandes tiendas y ciudades turísticas, compraron novedosos artefactos eléctricos y a gas, mejoraron su dieta y su vestuario. Natalia Milanesio es la autora de “Cuando los trabajadores salieron de compras” (Siglo XXI) y en un extenso diálogo analizó este fenómeno.

La participación activa de los sectores de menores ingresos en el mercado impulsó, entre otras transformaciones, un nuevo lenguaje y una nueva estética de la publicidad comercial, contribuyó a cambios en la forma y el contenido de artículos de consumo masivo y provocó la creación de nuevas instituciones gubernamentales. La figura del consumidor obrero generó además profundas tensiones entre las clases media y alta y modificó radicalmente los roles de género.

La autora, dijo que en ese tiempo los trabajadores pudieron acceder a “mejores y más alimentos”, como por ejemplo un incremento en el consumo de carne, alimentos considerados modernos para la época, como los enlatados, prendas de vestir, y aparatos para el hogar, en especial cocinas a gas y heladeras eléctricas que podían ser adquiridas en cuotas.

En ese contexto, manifestó que “si en 1946 sólo 1 de cada 28 familias tenía heladera, en 1955 el número se transformó a una familia de cada seis”, al tiempo que “también había más dinero disponible para otras actividades: ir al cine, salir a comer afuera, irse de vacaciones, y asistir a eventos culturales y deportivos que se convirtieron en espacios y actividades verdaderamente masivos”

Milanesio no dudó en afirmar que “para el peronismo el aumento de la calidad de vida, profundamente ligada al aumento del consumo, fue un símbolo de la justicia social, de la restauración del derecho a una vida digna de los trabajadores”.

– Señalas que entre 1946 y 1955, el peronismo produjo un cambio sin precedentes en el país. ¿Básicamente, en qué consistió?

-El cambio fue la experiencia de un “círculo virtuoso” de industrialización, pleno empleo, altos salarios, y alta demanda que llevó a la incorporación efectiva de amplios sectores trabajadores al mercado de consumo. Con trabajo y muy buenos salarios, (el salario real creció el 62% entre 1946 y 1949, por ejemplo), que además fueron incrementados anualmente por el aguinaldo desde 1945,  los trabajadores tuvieron acceso a más y mejores productos de consumo masivo.

Carne, cocinas y heladeras

-Miles de argentinos, en aquel período, comenzaron a consumir productos que antes les eran vedados. ¿En este sentido, cuáles fueron básicamente esos productos?

-Básicamente mejores y más alimentos, como por ejemplo un incremento en el consumo de carne, alimentos considerados modernos para la época, como los enlatados, prendas de vestir, y aparatos para el hogar, en especial cocinas a gas y heladeras eléctricas que podían ser adquiridas en cuotas. De este modo, si en 1946 sólo 1 de cada 28 familias tenía heladera, en 1955 el número se transformó a una familia de cada seis. Pero también había más dinero disponible para otras actividades: ir al cine, salir a comer afuera, irse de vacaciones, y asistir a eventos culturales y deportivos que se convirtieron en espacios y actividades verdaderamente masivos.

-En consecuencia, también se produjo un cambio, una nueva estética de la publicidad…

-Por supuesto. Hasta los años cuarenta, los agentes publicitarios estaban particularmente focalizados en vender productos caros como electrodomésticos y autos, que la mayoría de la población no podía costear, a las clases altas y medias. Con el cambio de condiciones económicas y sociales, las agencias publicitarias descubrieron en los sectores trabajadores un mercado consumidor de gran potencial de bienes baratos pero al que tenían que aproximarse con estrategias distintas a las que habían usado con consumidores de mayores ingresos. Como consecuencia, la publicidad adoptó un lenguaje más coloquial con slogans pegadizos (“Casa Lamota donde se viste Carlota”, por ejemplo) y se comenzaron a usar trabajadores en las publicidades. Además, las heladeras y cocinas que antes se promocionaban apelando a mensajes de status y tecnología ahora se vendían con mensajes nacionalistas—por ejemplo se pasó de usar “frigidaire” a utilizar “heladera”—que además enfatizaban la durabilidad y los buenos precios. Hubo también un crecimiento sin precedentes de la publicidad en la vía pública, como carteleras y afiches.

-Se traduce de la lectura del libro que todo esto produjo tensiones entre las clases media y alta. ¿En qué aspectos se hicieron visibles?

-El nuevo rol consumidor de los sectores trabajadores provocó un cambio muy interesante en la imaginación colectiva. Revistas, periódicos, escritos sociológicos y políticos, testimonios personales muestran que la incorporación de esos sectores provocó fuertes sentimientos de “invasión” entre las clases altas y medias. Estas resentían el hecho que espacios de consumo que antes ocupaban casi por exclusividad—restaurantes, negocios, calles comerciales, cines—ahora debían compartirlos con grupos de menores ingresos. En el caso de la clase media, también hay evidencia de un temor por la “confusión de clases,” es decir, por ser confundido, por no poder diferenciarse de trabajadores que ahora estaban tan bien vestidos como ellos y concurrían a los mismos lugares. Una anécdota de gran circulación de la época sugería que ya no se podía distinguir entre la mucama y la señora de la casa, por ejemplo.

Perón y las camisas de seda

-Otro tema interesante del libro tiene que ver con las modificaciones que se produjeron en las formas y los contenidos de los artículos de consumo masivo…

-Efectivamente. El peronismo se dio rápidamente cuenta que si se aumentaban los salarios pero los productos de consumo estaban adulterados [leche diluida o aceite de maní o de girasol que se ofrecía y cobraba como de oliva] los consumidores pagaban más por menos cantidad o calidad, y por ende, el aumento salarial era inefectivo. Los alimentos eran especialmente importantes porque los trabajadores gastaban la mitad de sus ingresos en alimentación. Entonces el gobierno reactiva y crea nuevas instituciones y sanciona códigos y regulaciones para resolver el problema, entre ellos el Código Alimenticio. Como consecuencia, se estrechan los controles de calidad, se reglamenta la información que se debía incluir en las publicidades y en las etiquetas y hasta el tamaño y materiales de los envases, como por ejemplo en el caso de los envases de café.

-En definitiva, aquel crecimiento del consumo, el aguinaldo y las vacaciones pagas, constituyeron la imagen  o idea primaria de la filosofía del peronismo, con la fidelidad de los sector más bajos. Una relación que se mantuvo incólume a través de los años.

-Para el peronismo el aumento de la calidad de vida—profundamente ligada al aumento del consumo—fue un símbolo de la justicia social, de la restauración del derecho a una vida digna de los trabajadores. Perón decía: “Antes los muchachos del gremio de la carne me venían a ver en alpargatas, ahora vienen con camisas de seda.” El gobierno peronista hizo fuerte énfasis en su rol asistencialista. En otras palabras: “la camisa de seda se la deben al peronismo.” Sin embargo, durante mi investigación, entrevisté a muchos hombres y mujeres que eran jóvenes trabajadores durante el peronismo y eran peronistas pero tenían otra interpretación. Para ellos, el peronismo había generado un contexto favorable y había producido las oportunidades para el mejoramiento económico de sus familias pero habían sido ellos, con su trabajo, sacrificio y ahorro, que habían incrementado su calidad de vida, no el peronismo. Es decir, contradecían así los discursos de beneficencia estatal del gobierno que le quitaban a los trabajadores un rol activo en la lucha por mejores condiciones de vida, incluidos los logros materiales.

El humor en la publicidad

-También es más que interesante el abordaje de ese nuevo desafío publicitario. Apuntando al público femenino se promovió un modelo de mujer sexy y bonita. Evidentemente eso no ha cambiado.

-La publicidad de la época promovió roles femeninos tradicionales: esposas, madres y trabajadoras en ocupaciones no industriales,costureras, enfermeras, maestras. Sin embargo, el cambió estuvo fundamentalmente en la estética de los personajes: mujeres voluptuosas y bonitas muy parecidas físicamente a las pinups norteamericanas pero mucho menos sugerentes y sin las connotaciones sexuales. El caso emblemático fueron las chicas Divito, cuyo creador Guillermo Divito fue el fundador de la famosa revista humorística Rico Tipo. Las chicas Divito vendían trajes de baño, fajas, anteojos de sol y la ilustración fue rápidamente copiada por otros dibujantes para vender una gran variedad de productos, especialmente alimenticios.

-Además las imágenes comenzaron a prevalecer sobre los textos, al tiempo que apareció el humor. ¿Se desacartonó la publicidad, se simplificó?

-Sí, hubo una especie de simplificación estratégica, para apelar a los nuevos consumidores y por razones dadas por el contexto. Con el boom de la publicidad en la vía pública, los carteles y afiches dependían mucho más de una imagen llamativa que de un texto largo para atraer la atención de los transeúntes. Además, a principios de los cincuenta hubo una crisis en la importación del papel y se redujo el espacio publicitario en la prensa escrita. Entonces los publicitarios, al tener que diseñar avisos más pequeños, usaron más imágenes. El humor es un cambio interesante porque hasta esa época sólo se usaba para vender alimentos para niños. Los anunciantes creían que el humor quitaba credibilidad a sus productos. En los cuarentas y cincuentas, los publicitarios comenzaron a incluir el humor especialmente vinculado a las relaciones entre hombres y mujeres, generalmente mofándose de las “penurias” de los hombres a manos de sus esposas.

-Se percibe un trabajo de investigación muy amplio para preparar este libro. ¿Cómo fue? Hay mucha lectura de diarios y revistas de la época.

-La investigación comenzó en el 2003 y me llevó a archivos de Buenos Aires, Rosario, y distintos lugares de Estados Unidos. Está basada en el estudio de documentos gubernamentales, diarios, revistas, escritos sociológicos y políticos de la época, análisis de fotografías y publicidades, testimonios escritos y orales, y escritos anti-peronistas.

“Mar del Plata fue un reflejo muy contundente”

-Mar del Plata tiene su lugar en el libro. Un bastión hasta entonces tradicional del turismo de las elites, con pérdida de exclusividad…

-Esa es la imagen que quería diseminar el peronismo y por supuesto que hubo una democratización de Mar del Plata evidente en el aumento histórico de turistas obreros pero la realidad es que las clases altas, más allá de los sentimientos de “invasión”, siguieron veraneando en la ciudad y conservaron sus barrios y espacios exclusivos. El embajador de Estados Unidos en Argentina de esos años decía que Playa Grande era un espacio de elite cuyas reglas de protocolo, según él, eran tan prominentes como las del Teatro Colón.

-Mar del Plata, de 380 mil turistas en 1940 pasó a recibir un millón en 1950. Aparecen los hoteles sindicales y hasta Perón, en el Festival de Cine de 1954 habla de una nueva Mar del Plata. ¿Esta cuidad fue el reflejo más contundente del cambio?

-Fue un reflejo muy contundente porque era un espejo nacional: los turistas de todas partes del país veían concretamente la incorporación de los obreros al mercado de consumo. Además fue contundente porque el peronismo explotó Mar del Plata en la propaganda con publicidades sobre la cantidad de turistas obreros, la inauguración de hoteles sindicales, y de actividades para los trabajadores. Sin embargo, este cambio fue notorio en todas las grandes ciudades del país. Calle Florida en Buenos Aires y calle Córdoba en Rosario, que habían sido históricamente espacios de las clases medias y altas, se convirtieron en emblemas de la incorporación obrera al mercado.

-¿Este fenómeno del crecimiento de las clases bajas que se dio en el peronismo era algo que se vivía también en otros países de América Latina?

-Se dio parcialmente con Vargas en Brasil y en menor medida con Cárdenas en México—los otros dos ejemplos de populismo latinoamericano—pero  el peronismo los superó extraordinariamente. El cambio social, económico y cultural fue más profundo en Argentina y el peronismo lo aprovechó de manera más contundente con fines políticos e ideológicos.

Diferencias con el kirchnerismo

-¿Ves en el actual gobierno de Cristina Fernández algunos registros similares a los de aquella época?

-A simple vista la intervención del gobierno kirchenerista en la formación de precios y los subsidios e incentivos al consumo podrían hacer recordar las características del peronismo clásico pero, en realidad, hay diferencias. El consumo del peronismo clásico estuvo intrínsecamente ligado a una política exitosa de pleno empleo, industrialización y ausencia o baja inflación  en vez de un mercado laboral inestable, desempleo, recesión, retiro de capitales, inflación, e inestabilidad ligada a los mercados internacionales. Para el peronismo clásico, el consumo estaba más vitalmente al trabajo, a la vida digna, al trabajador próspero, y al derecho al bienestar.

“Rituales de sangre”, un libro electrizante con el judaismo ortodoxo como columna

Alejandro Soifer 3Alejandro Soifer brinda detalles de la “cocina” de Rituales de Sangre, su primera novela que, con un ritmo atrapante, tiene a miembros de la comunidad ortodoxa judía como protagonista.

“Lamentablemente el antisemitismo parece ser una hydra: se le corta una cabeza y le crecen dos, tres más. Esto es así en todo el mundo y la Argentina no es la excepción”, aseguró el joven escritor Alejandro Soifer, autor de la  novela “Rituales de sangre”, una trama conspirativa que toma como punto de partida antiguos mitos del judaísmo ortodoxo y los traslada a una Buenos Aires actual.

Durante la extensa charla, Soifer dijo que la colectividad en la Argentina es “muy, muy amplia y hay de todo bajo la viña del Señor. Los hay cerrados, los hay cerradísimos (mucho más incluso que en mi novela), los hay intermedios y los hay, como yo, los que no tenemos casi ninguna relación estricta”

Alejandro Soifer nació en Buenos Aires en 1983, es licenciado en Letras, da clases en escuelas públicas y privadas, trabajó como periodista en varios medios y durante siete años, en la biblioteca de la Sociedad Hebraica. En 2010, publicó la investigación “Los Lubavitch en Argentina”, casi como el prólogo periodístico para esta novela.

El autor de “Rituales de sangre” dijo que realizó un amplio trabajo de investigación. “En ese momento -aseveró- me di cuenta de que los modos de vida, costumbres y formas de pensar de los judíos ortodoxos podían llegar a ser fascinantes para un público amplio, no sólo de la colectividad judía”.

-¿Cómo nació Rituales de sangre?

-La novela tuvo un proceso de producción bastante largo: la primera idea surgió en el año 2010, luego de un trabajo de investigación periodística que realicé acerca de una comunidad de judíos ortodoxos. En ese momento me di cuenta de que los modos de vida, costumbres y formas de pensar de los judíos ortodoxos podían llegar a ser fascinantes para un público amplio, no sólo de la colectividad judía. Por ahí vino una punta. Luego lo mezclé con una pasión que siempre sentí por el género policial y con las leyendas de los libelos de sangre medievales. Esto último era algo que me interesaba porque siempre me parecieron tan tremendos y espantosos que pensé que por ahí podía haber una línea narrativa: ¿qué pasa si esto que sucedió en la Edad Media lo traemos al presente? Y tan alejado de la realidad pareciera que no está esta fantasía, lamentablemente. Por último, la historia de los falsos Mesías también siempre me resultaron fascinantes y ahí encontré otro caldo interesante para hacer una buena sopa narrativa.Finalmente en 2012 me decidí a escribir el libro y el proceso duró unos seis o siete meses bastante intensos. Fue toda una apuesta personal que me hice y finalmente, creo, salió como esperaba.

-Hay un minucioso trabajo de investigación histórica sobre el judaismo ortodoxo. ¿Cómo fue esa tarea?

-En 2010 publiqué un libro de crónica periodística acerca de un grupo de judíos ortodoxos muy visibles en nuestro país y en el mundo. A ese libro le dediqué un año de investigación muy intenso. Lectura, asistencia a eventos de esta comunidad, etc. por lo que en buena medida obtuve un conocimiento bastante cercano de muchas de las costumbres y formas de pensar, actuar y ser de los judíos ortodoxos.

-Vos te definís como un judío “secularizado” y ya publicaste “Los Lubavitch en Argentina”, lo cual se convirtió en una especie de antesala de “Rituales de sangre”…

-Sí, el judaísmo ha ocupado una parte bastante importante en mi obra. En un comienzo tuvo que ver con una búsqueda de identidad propia, luego fue algo que me había quedado pendiente escribir y ahora estoy bastante alejado de toda práctica comunitaria (me casé en 2013 con una mujer no judía por ejemplo). Siento que de alguna manera siempre está presente una cierta esencia judía pero espero poder llevarla más al lado por el cual lo experimento yo: las comidas de Europa oriental de mis abuelas, cierta inquietud intelectual indeclinable, el humor del judaísmo neoyorquino…

-¿Y cuales fueron las primeras reacciones en la comunidad judía ante la aparición de este libro?

-Obtuve de momento excelentes comentarios por parte de lectores judíos. Al principio algunos me comentaron que les chocaba leer a judíos mezclados en tramas de asesinatos rituales o violando leyes muy sagradas del judaísmo (por ejemplo en cierta escena que no quisiera develar pero donde está involucrada la ley fundamental de no comer jamón), pero más allá de eso, a esos mismos lectores terminó encantándoles la trama, los personajes, la acción y el libro en general.

-¿Es tan cerrada y se mantienen en realidad tantos rituales en la comunidad judía ortodoxa en la Argentina?

-La colectividad en la Argentina es muy, muy amplia y hay de todo bajo la viña del Señor. Los hay cerrados, los hay cerradísimos (mucho más incluso que en mi novela), los hay intermedios y los hay, como yo, los que no tenemos casi ninguna relación estricta (no vamos al templo, no rezamos, no sabemos hebreo, no tenemos una vida comunitaria activa).

–Uno de los personajes principales del libro es Sebastián, un joven periodista, algo asi como tu alter ego…

-Sí, Sebastián es un poco un alter ego. Como escritor enfrentando el desafío de una primera novela seria me aferré en un comienzo a un personaje que pudiera conocer, que pudiera manejar, que pudiera imaginarme cómo reaccionaría ante determinadas situaciones. Luego, con el correr de la escritura, fui pudiendo soltar más la mano y crear y darle forma a los otros dos grandes protagonistas, Sheila, la chica ortodoxa con crisis de identidad y Quiroz, un policía duro y medio rufián pero con un código de honor inquebrantable y sed de verdad.

–El mito de los libelos de sangre impulsa la construcción del tramo màs electrizante de la novela. Se sabe que es algo contrario a las enseñanzas del judaismo, pero a menudo se hace referencia. ¿En qué consiste?

-Los libelos de sangre fueron acusaciones por parte de fundamentalistas anti-semitas en la Edad Media por los cuáles se instigaba al odio a los judíos diciendo que estos realizaban sacrificios humanos de cristianos para oscuros rituales de magia negra. Son casos de infamias documentadas que tuvieron consecuencias terribles en la forma de los “pogroms”: carnicerías y matanzas de comunidades judías enteras, expulsión de los judíos de sus tierras y todo tipo de atrocidad.

“La infamia del Plan andinia”

–Las creencias de los libelos de sangre también alimenta el antisemitismo. ¿Cómo ves a la Argentina en este sentido?

-Lamentablemente el antisemitismo parece ser una hydra: se le corta una cabeza y le crecen dos, tres más. Esto es así en todo el mundo y la Argentina no es la excepción. De hecho, tenemos nuestra propia tradición de libelo de sangre en la forma de la infamia absurda del llamado “Plan andinia” por el cual los judíos estarían conspirando para robarse la Patagonia.Otro caso paradigmático y absurdo de libelo de sangre local está relacionado con la muerte accidental de un skinhead hace unos cuantos años: los grupos de neonazis se inventaron un mito alrededor de esta muerte por la cual los judíos habrían matado a este muchacho y utilizado su sangre para pintar la cima del Obelisco, imitando así una circuncisión. Es tan absurda la idea que sólo repetirla debería llamar a risa, de no ser por lo terrible del odio que ha sabido generar.

-En el libro es fascinante la convivencia, el contraste entre la ortodoxia extrema y los “guiños” tecnológicos de la actualidad, como los mails y mensajes de texto. Parecen escenas de distintos siglos fusionadas…

-Fue algo buscado a conciencia. Me interesaba explorar esas contradicciones entre una vida muy ajustada a parámetros de vida en la Edad Media y el contraste con las posibilidades que nos da la tecnología hoy. Me interesaba ver cómo un personaje como Sheila, educado en esa especie de “Edad Media congelada en la actualidad” podía relacionarse con la deslumbrante tecnología de hoy en día.

– El comisario Quiroz, otro de los personajes, investiga y se encuentra con fiscales y superiores que tras recibir presiones de representantes de la comunidad judía le sugieren no seguir ahondando en la investigación. El mensaje es claro: ojo con los poderosos.

-Totalmente. Ahí había otra punta que me interesaba explorar: cómo en nuestro país la Justicia actúa básicamente en beneficio de los poderosos o a partir de lo que a los poderosos les interesa que se sepa. Y a la comunidad ortodoxa de mi novela no le interesa para nada que sus internas salgan a la luz. Eso es algo real también: estas comunidades son estrictamente celosas respecto de lo que se dice de ellos, lo que se habla, lo que se puede ver. Una trama de asesinatos en su seno, obviamente, no sería algo para lo que querrían mucha prensa.

— Por donde vendrá tu próximo libro, si ya lo tenés decidido.

-Tengo terminada una novela que se llama “Sangre por la herida”, transcurre en el mismo mundo que “Rituales de sangre”, un año después de los acontecimientos y está protagonizada en solitario por uno de los tres protagonistas (no quiero adelantar cuál para no arruinarle sorpresas a los lectores). Y estoy en estos días por empezar a escribir “Rituales de lágrimas” que será una continuación directa de “Rituales de sangre” pero con otro contexto bastante diferente, nuevos peligros y un trasfondo histórico que mezclará nazis en latinoamérica y viajeros ingleses. Una mix que creo va a resultar todavía más explosivo que “Rituales de sangre”.